¿Por qué los médicos todavía temen a la terapia hormonal?
Seguramente habrás notado: basta con mencionar las hormonas en la menopausia, y las amigas agitan las manos horrorizadas. «¡Esto es cáncer!», dicen. Y no es culpa suya. Durante treinta años nos han inculcado que la terapia hormonal es peligrosa. Pero, ¿y si entendimos mal aquellas investigaciones? Vamos a descubrir de dónde viene este miedo y por qué los médicos ahora están revisando sus puntos de vista.
De dónde sale el miedo: un gran estudio y sus consecuencias
En 2002, en Estados Unidos, se completó un enorme estudio: la «Iniciativa de Salud de la Mujer». Debía dar respuestas, pero en cambio generó pánico. Los científicos afirmaron que las mujeres que toman hormonas tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer de mama y problemas cardiovasculares. Los medios lo recogieron, y el mundo decidió: ya está, las hormonas son malas. Pero lo interesante es esto: el estudio era sobre un tipo específico de hormonas (estrógenos equinos conjugados con cierta progestina), y participaron principalmente mujeres mayores de 60 años que ya tenían problemas cardíacos. Sin embargo, las conclusiones se extendieron a todas. Desde entonces, tanto médicos como pacientes viven atrapados en este miedo. Incluso ahora, cuando han aparecido nuevos datos y otros fármacos, las viejas creencias se mantienen firmes como un clavo en una tabla.
Qué dice la ciencia actual: miremos la edad
Si consultamos las recomendaciones modernas, el panorama es diferente. Cuando la terapia hormonal se inicia en mujeres menores de 60 años o dentro de los diez años posteriores a la menopausia, los beneficios suelen superar los riesgos. Ayuda con los sofocos, la sequedad, los trastornos del sueño, y en general puede reducir el riesgo de osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Pero si se comienza tarde, aumenta el riesgo de coágulos y accidentes cerebrovasculares. Precisamente, en ese desafortunado estudio participaban mujeres que comenzaron tarde. Así que resultó que temíamos algo que en realidad era un error de interpretación. No es de extrañar que ahora los médicos poco a poco se vuelvan hacia la terapia, no le den la espalda.
Testosterona: no solo un tema masculino
Otra historia es la testosterona. Muchos piensan que es una hormona masculina y que las mujeres no la necesitan. Pero no es así. En las mujeres, se produce en los ovarios y las glándulas suprarrenales, e influye en la libido, la energía y el estado de ánimo. Cuando falta —y esto puede ocurrir con la edad o tras la extirpación de los ovarios—, la mujer puede sentirse «apagada». El problema es que los médicos rara vez recetan testosterona a las mujeres: hay pocas investigaciones, no hay formas aprobadas —todas las pastillas y geles están hechos para hombres, y las dosis deben ajustarse a ciegas. Hay que estar preparado para que el médico quizás no sepa cómo hacerlo. Por eso, si crees que no tienes deseo en absoluto y los análisis muestran testosterona baja, no dudes en buscar un especialista que entienda de medicina sexual femenina.
Por qué te afecta esto ahora mismo
Si tienes más de 40 o 50 años y notas que los sofocos, la sequedad, el cansancio te impiden vivir y arruinan tus relaciones, esto no es «cosa de la edad, hay que aguantar». Se puede tratar. Aunque tengas miedo a las hormonas, habla con tu médico. Pregunta qué opciones existen, discute los riesgos específicamente para ti, considerando tu edad y salud. Quizás te convengan otros métodos: cremas, pastillas, anillos vaginales. Lo importante es no hacer caso omiso. Los propios médicos reconocen que necesitan aprender y desaprender, y por eso cada vez hay más especialistas competentes dispuestos a escuchar y ayudar. No tengas miedo de hacer preguntas, busca apoyo: tu calidad de vida lo vale.
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: Episode 55: Women’s Sexual Health - Part 2 — International Society for Sexual Medicine

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