Sexo sin frenos: por qué hombres y mujeres sufren de manera diferente
A veces, el sexo se convierte no en una fuente de alegría, sino en una obsesión. Los pensamientos giran constantemente en torno a él, te sorprendes buscando nuevos encuentros o pornografía, incluso cuando no lo deseas. Parecería que cuanto más sexo, mejor. Pero en realidad, tal obsesión a menudo destruye el placer. Investigadores de Irán decidieron descubrir cómo sucede esto exactamente en hombres y mujeres. Spoiler: los mecanismos resultaron ser diferentes.
Los científicos encuestaron a 705 personas (casi el 82% hombres y el 18% mujeres): personas comunes, no pacientes de clínicas. A cada uno se le midió el nivel de compulsividad sexual (que es cuando el comportamiento sexual sale de control), la calidad de la función sexual (para hombres: erección y todo lo relacionado; para mujeres: excitación, lubricación, orgasmo) y la satisfacción sexual general. Luego observaron cómo se relacionaban estos indicadores.
Aquí es donde apareció lo más interesante. En los hombres, la conexión entre la obsesión y la insatisfacción sexual pasaba a través de la función física. Es decir, un hombre sexualmente 'sobrecargado' suele tener problemas de erección y otros aspectos de la función, y debido a esto disminuye la satisfacción. En pocas palabras, un hombre quemado mentalmente a menudo se quema también físicamente.
En las mujeres, es diferente. La compulsividad sexual golpeaba directamente la satisfacción, sin tocar la función física. Las mujeres con comportamiento compulsivo se sentían infelices en el sexo simplemente porque su psique está estructurada así, sin fallos en el cuerpo. Los autores sugieren que aquí están involucradas las emociones y las relaciones, no la fisiología.
¿Por qué es importante? Los médicos y psicólogos suelen tratar los trastornos sexuales de todos por igual: arregla la función y todo se resolverá. Pero la investigación iraní sugiere: los hombres quizás necesiten trabajar en el rendimiento (para que el cuerpo no falle), y las mujeres, en los sentimientos y las relaciones en pareja. Por supuesto, es un solo estudio y no refleja al 100% todo el planeta, pero se ha escuchado la primera señal.
¿Qué hacer si te reconoces? Si el sexo se ha convertido en una obsesión y trae más estrés que alegría, vale la pena considerar hablar con un sexólogo o psicoterapeuta. Y no importa si eres hombre o mujer. Un especialista te ayudará a entender dónde te duele: en el cuerpo o en la cabeza, y elegirá un enfoque. Mientras tanto, simplemente intenta hacer una pausa y escucharte a ti mismo: ¿qué quieres realmente del sexo?
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: Gender-specific associations between sexual compulsivity, sexual functioning and sexual satisfaction: a mediation analysis in an Iranian community sample. — U.S. National Library of Medicine

Русский
English
Deutsch
中文
Türkçe