Contar una vivencia de abuso: cómo elegir, a quién y cómo hablar si temes que no te crean
¿Alguna vez le has contado a alguien que tu pareja o expareja te está destruyendo emocionalmente? Si es así, sabes que da miedo. Si no, seguramente temes que no te comprendan o que te quiten importancia: «Es que él solo es impulsivo», «Estás exagerando». Y es normal tener miedo. Después de todo, el abuso emocional no deja moretones, y es casi imposible demostrarlo. Pero callar significa permanecer en el aislamiento que crea el abusador. Te contamos cómo dar el primer paso y no estrellarte contra la incomprensión.
Por qué da tanto miedo hablar
Cuando una persona vive años en abuso emocional, su autoestima está destruida. Te has acostumbrado a culparte, a sentir vergüenza, a tener miedo. Y cuando decides contarlo, revives todo ese horror, pero ahora frente a un oyente. Y él o ella puede no creerte, restarle importancia o decir: «Vamos, no es para tanto». Esa reacción duele más que el propio abuso: te sientes aún más solo y atrapado en una trampa.
Por qué no te creen precisamente a ti
La gente a menudo solo reconoce el abuso físico o sexual, y ni siquiera siempre. Y el emocional muchos ni siquiera lo consideran abuso. Añade los estereotipos: si eres un hombre grande y tu pareja es una mujer menuda, te creerán aún menos. «Las mujeres no hacen eso», pensarán algunos. O al revés: eres mujer, pero tu pareja también es mujer, y eso desconcierta. Al final, tus heridas internas, que duelen más, resultan invisibles para los demás.
Para qué hablar en absoluto
Está claro por qué querrías callar. Pero, ¿para qué te sirve en realidad? Esto es lo que aporta una conversación honesta:
- dejas de mentirte a ti mismo: cuando hablas en voz alta, la verdad se vuelve más real;
- recibes apoyo para irte o superar la ruptura;
- sales del aislamiento, vuelves a conectar con la gente;
- te quitas el peso de la vergüenza: la vergüenza vive en la oscuridad, y la luz la destruye;
- detienes el gaslighting: esa discusión interminable contigo mismo y con el abusador que te hace dudar de tu propia percepción.
Cómo elegir a quién contárselo
No tienes por qué contárselo todo al primero que pase. Empieza por alguien que, en tu opinión, pueda escucharte. Puede ser un amigo, un familiar, un psicólogo, un médico; lo importante es que sea una persona segura. Piensa: ¿quién en tu entorno no idealiza a tu pareja? ¿Quién no va a justificar su comportamiento? ¿Quién sabe escuchar en lugar de aconsejar? Si no hay nadie así, llama a una línea de ayuda, allí hay personas entrenadas.
Cómo decirlo para no derrumbarte
Planifica de antemano lo que quieres decir. Puedes empezar con una frase como: «Estoy sufriendo abuso en mi relación y necesito apoyo». Si te interrumpen o te restan importancia, no te calles. Di: «Necesito que me escuches, no que me juzgues». Si la persona no puede hacerlo, no es tu culpa, simplemente esa persona no es la adecuada. No gastes energías en quienes no te creen. Busca a quienes sí te creerán.
Qué hacer si la reacción fue mala
Incluso si te has preparado, puedes toparte con la incomprensión. Duele, pero no significa que no valiera la pena decir la verdad. Has dado un paso, eso ya es fuerza. Recuerda: la reacción de los demás son sus limitaciones, no tu culpa. No tienes que convencer a todo el mundo. Tu tarea es encontrar al menos a una persona o profesional que te diga: «Te creo». Eso se convertirá en un apoyo para comenzar a sanar. Y si a la primera no lo logras, inténtalo de nuevo. Mereces ser escuchado.
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: Outspoken: Telling People You’ve Been Emotionally Abused — Scarleteen

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