Quiste de ovario: qué es, es peligroso y qué hacer?

Fuente: Scarleteen
Quiste de ovario: qué es, es peligroso y qué hacer?
Foto: MART PRODUCTION / Pexels

Has venido a tu revisión programada y el médico dice con calma: «Tiene un quiste ovárico». El corazón se te cae a los pies, y en tu cabeza solo aparece la palabra «cáncer». ¡Alto! Vamos a respirar hondo ya mismo: un quiste ovárico no es una sentencia y, en la gran mayoría de los casos, no es oncología. Es simplemente una bolsita llena de líquido que ha aparecido en el ovario. La mayoría de las veces es pequeño, inofensivo y se reabsorbe solo. Pero hay algunas cosas que sí necesitas saber sobre él.

Qué es un quiste y de dónde sale

Imagina: el ovario tiene una forma y un tamaño parecidos a una almendra. Y un quiste es una vesícula en él, llena de líquido o de algo semilíquido. Normalmente mide de 1 a 3 centímetros, pero en casos raros puede crecer hasta 15-30 centímetros. ¿De dónde sale? La mayoría de las veces, por una alteración habitual en el ciclo menstrual. Por ejemplo, el folículo del que debería salir el óvulo no se rompe y se llena de líquido. O el óvulo sale, pero el folículo no cicatriza como debería. Estos quistes se llaman funcionales y casi siempre desaparecen solos en un par de meses.

Pero hay otros tipos. Por ejemplo, el quiste dermoide: contiene pelo, dientes e incluso piel. Suena espeluznante, pero en realidad es solo una anomalía congénita en la que las células germinales «confundieron» su propósito. Muchas personas tienen estos quistes, simplemente suelen encontrarse por casualidad cuando se hace una ecografía por otro motivo. O el endometrioma, al que llaman «quiste de chocolate» por la sangre vieja y oscura que contiene. Aparece en mujeres con endometriosis y a menudo va acompañado de dolores fuertes: durante las relaciones sexuales, al orinar, en la parte baja del abdomen. También están los cistoadenomas, que crecen en la superficie del ovario y pueden tener contenido acuoso o mucoso. Estos también suelen ser inofensivos si no crecen hasta alcanzar un tamaño enorme.

¿Es cáncer? Spoiler: casi nunca

La palabra «tumor» asusta, pero en realidad es solo un término médico para cualquier crecimiento nuevo. La mayoría de los quistes son benignos, es decir, no cancerosos. Un tumor canceroso es una masa densa de células que se dividen sin control y se extienden por el cuerpo. Un quiste, en cambio, es solo una vesícula con líquido. Sin embargo, hay un matiz: algunos quistes complejos (como los dermoides) pueden contener componentes sólidos y en la ecografía es difícil distinguirlos de un cáncer. Por eso es importante hacerse una exploración completa. El riesgo de que un quiste se convierta en cáncer es muy bajo: en los dermoides es solo del 1-2%, y más a menudo después de los 45 años o cuando el quiste es grande. Así que no hay que entrar en pánico, pero tampoco ignorarlo.

Qué sientes y cuándo debes acudir al médico

Los quistes pequeños generalmente no dan señales. Puede que ni siquiera sepas que los tienes. Pero si el quiste crece, pueden aparecer síntomas: dolor sordo o agudo en la parte baja del abdomen (que aparece y desaparece), sensación de presión o hinchazón, dolor durante las relaciones sexuales, menstruaciones dolorosas o irregulares, hinchazón en un lado. Si notas algo parecido, no esperes: ve al médico. También debes estar atenta si aparecen síntomas característicos del cáncer de ovario: cansancio constante, saciedad rápida, problemas al orinar, estreñimiento, pérdida de peso inexplicable con hinchazón abdominal. No tiene por qué ser cáncer, pero es obligatorio hacerse una revisión.

Cómo se diagnostica: no solo te harán una exploración

Para saber si tienes un quiste, el médico primero realizará un examen: presionará el abdomen y hará una exploración ginecológica. Pero el método más preciso es la ecografía. Normalmente se hacen dos tipos: la ecografía abdominal (se pasa el transductor por el abdomen) y la transvaginal (se introduce un transductor delgado en la vagina). La segunda puede ser un poco molesta, pero ofrece una imagen más clara. También pueden solicitar análisis de sangre, por ejemplo, el marcador tumoral CA-125, que puede estar elevado en el cáncer de ovario (aunque también se eleva en la endometriosis y en la inflamación). A veces se realiza una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM) para confirmar. Y sí, probablemente te ofrecerán hacer una prueba de embarazo: es un procedimiento estándar para descartar el embarazo como causa de los síntomas.

¿Tratar o no tratar? Esa es la cuestión

La buena noticia: la mayoría de los quistes no requieren ningún tratamiento. Los quistes funcionales desaparecen solos; los médicos simplemente los observan y hacen una ecografía de control unos meses después. Si el quiste es grande, causa dolor o es sospechoso de cáncer, entonces se necesita tratamiento. Las opciones incluyen anticonceptivos hormonales (que suprimen la ovulación y previenen la formación de nuevos quistes), analgésicos y, en casos graves, cirugía. Los quistes pequeños se extirpan mediante punciones (laparoscopia); los grandes o sospechosos, mediante una incisión. El médico tendrá en cuenta tu edad, tu salud y tus planes de embarazo. Si quieres tener hijos, asegúrate de mencionarlo: algunos quistes (como los endometriomas) pueden interferir con la concepción, y te recomendarán un tratamiento que preserve la fertilidad.

Cuándo acudir a urgencias: signos de complicaciones peligrosas

Los quistes no son solo ampollas inofensivas. Pueden romperse (rotura) o torcer el ovario (lo que se llama torsión ovárica). Esto es raro, pero ocurre, y requiere atención inmediata. Si sientes un dolor repentino e intenso en la parte baja del abdomen de un lado, náuseas, vómitos, llama a una ambulancia o ve al hospital. La torsión ovárica es una emergencia: si no se opera a tiempo, el ovario puede morir debido a la interrupción del flujo sanguíneo. Por eso, es mejor pecar de precavida.

A quién acudir si no tienes médico propio

Si no tienes ginecólogo, no es un problema. Puedes acudir a una consulta de mujer, a una clínica de salud reproductiva (por ejemplo, centros de planificación familiar) o incluso a un centro de salud general. En las clínicas públicas te atenderán gratuitamente con el seguro médico público (OMC). Si no tienes seguro, hay clínicas privadas, pero también puedes buscar organizaciones sin ánimo de lucro que ayudan con las exploraciones. Lo importante es no retrasar la visita por miedo o incomodidad. El quiste es una afección muy común, y los médicos ven a pacientes así todos los días. Te ayudarán a aclarar las dudas y te recomendarán un tratamiento adaptado a tu caso.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: Ovarian Cysts 101: Everything You Want to Know About Ovarian Cysts — Scarleteen