A uno de cada tres adolescentes le resulta difícil comprar preservativos. Y no es solo por la pandemia

Fuente: U.S. National Library of Medicine
A uno de cada tres adolescentes le resulta difícil comprar preservativos. Y no es solo por la pandemia
Foto: marionbrun / Pixabay

¿Alguna vez te has preguntado qué tan fácil es para un adolescente ver a un médico, hacerse pruebas o simplemente comprar preservativos? Resulta que es todo un desafío, y no se ha vuelto más fácil incluso después de que el mundo se recuperó de la COVID. Estamos acostumbrados a pensar que el problema es solo el dinero o la edad, pero una nueva investigación muestra que incluso los adolescentes aparentemente acomodados se enfrentan a barreras que les impiden cuidar su salud.

Los científicos encuestaron a más de 1700 adolescentes de 13 a 17 años y les pidieron que evaluaran cuán difícil les resultaba acceder a anticonceptivos, pruebas de VIH y otras ETS, preservativos y consultas médicas. Las respuestas se recopilaron retrospectivamente para tres períodos: antes de la pandemia, en plena pandemia y en los últimos meses previos a la encuesta.

Antes de la pandemia, un tercio de los adolescentes (30%) ya se quejaba de no poder acceder libremente a métodos anticonceptivos, y con los preservativos, las dificultades afectaban al 29%. Cuando comenzó la COVID, todo empeoró: 37% tanto en anticoncepción como en preservativos. Lo peor fue con las consultas médicas: las dificultades aumentaron del 17% al 42%. ¿Crees que después de la pandemia todo volvió a la normalidad? Pues no. Las dificultades con la anticoncepción y las pruebas de VIH/ETS apenas disminuyeron: 38% y 37%, respectivamente. En cuanto a los preservativos y las consultas médicas, mejoró un poco, pero sigue siendo más alto que antes de la pandemia.

¿Por qué? Seguramente influyen el miedo al juicio social, el simple desconocimiento de a dónde acudir e incluso las consultas cerradas en las escuelas. Cuando el mundo se cerró por el virus, las clínicas funcionaron de manera irregular, pero incluso después de volver a la vida normal, los adolescentes no parecen sentirse más seguros. Los autores del estudio advierten honestamente: sus conclusiones se basan en lo que los jóvenes contaron, no en registros médicos objetivos. Aun así, el panorama es preocupante.

Quizás pienses: "¿Y a mí qué? Ya soy adulto". Pero si tienes hijos, sobrinos o amigos más jóvenes, este tema también te concierne. Porque si a un adolescente le resulta difícil comprar un preservativo o hacerse pruebas, puede simplemente renunciar a hacerlo. Y las consecuencias —embarazos no deseados o infecciones ocultas— no benefician a nadie.

¿Qué se puede hacer? Primero, simplemente habla con los adolescentes de tu entorno sobre dónde y cómo pueden obtener ayuda. Explícales que ir al ginecólogo o urólogo no es vergonzoso, y que las pruebas anónimas de ETS son algo normal. Segundo, apoya iniciativas que hagan los servicios más accesibles: programas escolares, consultas juveniles, servicios en línea. Después de todo, cuanto más fácil sea para un adolescente obtener ayuda, más saludable será nuestra sociedad en su conjunto.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: Adolescents' perceived difficulty in accessing sexual and reproductive health services before, during, and after the COVID-19 pandemic. — U.S. National Library of Medicine