¿Qué pasará con el sexo si pruebas los psicodélicos? Un análisis honesto
¿Alguna vez te has preguntado qué le pasa al sexo si le añades psicodélicos? Hay muchos mitos en torno a este tema: unos hablan de sensaciones increíbles y de unión espiritual, otros asustan con «malos viajes» y con la psique destruida. Hemos decidido investigar qué dicen los estudios y explicar honestamente dónde está la verdad y dónde está el marketing o los miedos infundados.
¿Por qué ha surgido este tema?
Los psicodélicos son sustancias que alteran la conciencia, la percepción y el estado de ánimo. Incluyen tanto los «clásicos» como el LSD y las setas mágicas, como otros más modernos como el MDMA (éxtasis), la ketamina, la ayahuasca y la ibogaína. Actúan a través de la serotonina, la llamada «hormona de la felicidad», que influye tanto en el estado de ánimo como en el deseo sexual y en el orgasmo.
Las investigaciones sobre este tema ya llevan décadas, desde los años 70 del siglo pasado. Y los científicos realmente han descubierto que en algunas personas el sexo bajo los efectos de los psicodélicos se vuelve más intenso: las sensaciones se agudizan, el orgasmo es más potente y el tiempo parece estirarse. Pero también hay otra cara, de la que se habla mucho menos.
¿Qué dice la ciencia sobre la «iluminación» en la cama?
En un estudio se comparó a personas que consumen setas mágicas con regularidad con pacientes que toman antidepresivos (que también actúan a través de la serotonina). Se descubrió que los aficionados a las setas eran más abiertos a experimentar en el sexo, se comunicaban mejor con su pareja e incluso percibían el sexo como algo espiritual. Suena tentador, pero es importante entender que esto es solo una cara de la moneda.
La intensificación de las sensaciones es posible, sí. Pero solo si se trata de un consumo puntual y en una dosis pequeña. Si los psicodélicos se convierten en un hábito, el efecto cambia al contrario.
Y aquí está la otra cara: qué pasa con el abuso
Los científicos advierten: el consumo excesivo de psicodélicos probablemente perjudicará el sexo más que lo ayudará. Los estudios muestran que con el abuso, la función sexual se ve afectada. En los hombres pueden aparecer problemas de erección, eyaculación precoz o dificultades para alcanzar el orgasmo. En las mujeres, falta de lubricación, dolor durante la penetración y también problemas con el orgasmo. Y en ambos sexos, disminución de la libido, es decir, del deseo.
Esto no es casualidad: las sustancias que «bombardean» constantemente el sistema serotoninérgico acaban agotándolo. El cerebro se acostumbra a la estimulación y deja de responder a las señales naturales de excitación.
Lo más aterrador no es el «mal viaje», sino las acciones irreflexivas
Incluso el consumo puntual de psicodélicos reduce la capacidad de tomar decisiones sensatas. Y esto es un camino directo a comportamientos sexuales de riesgo: sexo sin preservativo, encuentros casuales y, a veces, situaciones en las que la persona no puede dar un consentimiento consciente. El resultado son infecciones, embarazos no deseados o traumas emocionales.
Además, no olvides que estas sustancias pueden provocar ansiedad, pánico, picos de tensión arterial y náuseas. Y existe el riesgo de desarrollar dependencia, que en sí misma es una enfermedad grave que requiere ayuda profesional.
En resumen
Si lo resumimos: el consumo puntual de psicodélicos puede intensificar las sensaciones e incluso hacer el sexo más «profundo», pero es una lotería: depende demasiado de la dosis, el estado de ánimo y el entorno. En cambio, el consumo sistemático casi con toda seguridad empeorará tu vida sexual. Así que, si te ofrecen «expandir la conciencia» en la cama, piénsalo dos veces: quizás sea mejor añadir romanticismo y comunicación, y no química.
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: How Do Psychedelic Drugs Impact Sexual Health? — International Society for Sexual Medicine

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