Citas con movilidad reducida: cómo hablar de tus necesidades sin sentirte incómodo
Has estado chateando durante mucho tiempo y por fin habéis acordado quedar. Y entonces surge la pregunta: ¿cómo decirle que te cuesta subir escaleras, que necesitas espacio para la silla de ruedas o que en una hora estarás agotado? ¿Te resulta familiar? Si tienes problemas de movilidad, cada cita es una pequeña aventura en la que hay que planificar un montón de detalles que otros ni siquiera consideran. Pero la buena noticia es que todo tiene solución y que puedes hablarlo con calma y confianza.
Por qué callar tus necesidades es una mala idea
Muchos de nosotros estamos acostumbrados a ocultar los aspectos incómodos de nuestra vida para no incomodar a los demás. Pero cuando se trata de una cita, esta táctica suele tener el efecto contrario. Si tu pareja no sabe que tienes dolor crónico, fatiga o limitaciones de movimiento, puede proponer una actividad que no te convenga en absoluto. Al final, ambos acabaréis decepcionados, cuando simplemente podríais haber hablado abiertamente de ello de antemano.
No estás obligado a contarle todo tu historial médico en la primera cita. Es información personal y debes compartirla solo cuando te sientas cómodo. Pero merece la pena pensar en lo que es importante decir para que la cita salga bien. Por ejemplo, que necesitas un descanso, que usas bastón o que tienes un perro de servicio. Frases sencillas como «Hay días en los que me canso rápido, elijamos un sitio donde podamos sentarnos» resuelven el 90% de los problemas.
Cómo elegir un lugar al que realmente puedas ir
Lo más frustrante es llegar a la cita y descubrir que la cafetería no tiene rampa y que el baño está solo en la segunda planta. Para evitar esa sorpresa, conviene comprobar la accesibilidad de antemano. Llama al establecimiento y pregunta directamente: ¿hay rampa, el baño es accesible para discapacitados, es espacioso por dentro? Si no te apetece llamar, escribe un correo o busca reseñas de otros clientes, que a menudo dicen la verdad.
Si la respuesta no te convence, no tengas miedo de proponer otro lugar. Tu comodidad y seguridad son más importantes que la impresión que causes. Y recuerda: tu bastón, muletas o silla de ruedas no son una carga, sino parte de ti. No los dejes en casa para no «avergonzar» a nadie. Son tu herramienta de libertad y debes tratarlos como tal.
Ideas para citas que se adaptan a ti
El cine y una cena a la luz de las velas son un clásico, pero no siempre son cómodos. Prueba algo más relajado: un picnic en el parque (solo comprueba que haya bancos accesibles), un autocine (el coche da más libertad), un museo o una galería, que suelen tener accesibilidad bien pensada, pero echa un vistazo a su web. Y no olvides las citas en casa: juegos de mesa, ver una serie o incluso simplemente dormir juntos es igual de romántico que salir.
Y sí, ¡la espontaneidad también es posible! Si conoces un lugar al que puedes ir sin problemas, pásate un viernes por la noche sin avisar. O propón ir juntos al supermercado a comprar comida: también es tiempo compartido que puede ser agradable.
Sobre la seguridad y los que no valen la pena
Una primera cita con un desconocido siempre implica un riesgo, con o sin discapacidad. Avisa siempre a amigos o familiares de a dónde vas y con quién, queda en lugares públicos y acuerda mensajes de control. Si la persona no entiende tu deseo de ser prudente, es una señal de alarma.
Por desgracia, a veces te encuentras con gente que ve tu cuerpo como un fetiche. Si sientes que se interesan por ti no como persona, sino como objeto, no es culpa tuya y tienes todo el derecho a marcharte. Recuerda: mereces respeto y amor, como cualquier otra persona. Las citas deben ser para disfrutar, no para sufrir. Así que respira, prepárate y ¡que todo salga bien!
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: Dating with a Mobility Disability — Scarleteen

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