Squirting: no es solo «sábanas mojadas». Qué sucede realmente con el cuerpo y la mente

Fuente: International Society for Sexual Medicine
Squirting: no es solo «sábanas mojadas». Qué sucede realmente con el cuerpo y la mente
Foto: cottonbro studio / Pexels

Seguramente has escuchado los debates: ¿el squirting es orina o no? Unos dicen que simplemente es "orinar de placer", otros están seguros de que es algo especial. Ahora imagina: los científicos decidieron investigar no solo qué es ese líquido, sino también qué sucede en la mente de las mujeres que lo experimentan. Y los resultados resultaron curiosos.

Qué es el squirting y en qué se diferencia de otras secreciones

Para empezar, aclaremos las cosas. El líquido paraorgásmico es el nombre general para varias cosas. En primer lugar, está la lubricación natural, que todas tienen. En segundo lugar, la eyaculación femenina es una pequeña cantidad de líquido blanco opaco que se secreta de las glándulas de Skene (que se encuentran a lo largo de la uretra) con la estimulación de la zona G. Y en tercer lugar, el squirting es una historia completamente diferente. Es un líquido transparente, similar al agua, que difiere en composición tanto de la orina como del eyaculado. Contiene menos urea, ácido úrico y creatinina que la orina, pero tiene algo de antígeno prostático específico y glucosa. Por cierto, debido al olor similar, muchos piensan que el squirting es simplemente orina, ¡pero la composición es diferente!

Quién participó en el estudio y qué hicieron

Los científicos reclutaron a 13 mujeres que dijeron experimentar squirting y a 26 mujeres del grupo de control que no lo experimentan. Todas completaron un montón de cuestionarios: sobre función sexual, nivel de estrés relacionado con el sexo, actitud hacia su cuerpo, ansiedad e incluso tipo de apego a la pareja. Además, las mujeres trajeron muestras de su líquido para análisis y evaluaron la intensidad de sus orgasmos en una escala del 0 al 10.

Qué mostraron los números: orgasmos más intensos, pero hay un matiz

El hallazgo principal: las mujeres que experimentan squirting tienen orgasmos en promedio más intensos. Los autores sugieren que esto podría estar relacionado con contracciones más fuertes de los músculos del suelo pélvico, que influyen en la viveza de las sensaciones. Pero aquí también hay un aspecto psicológico: en la sociedad, e incluso en el porno, existe la creencia de que el "verdadero" orgasmo femenino debe ir acompañado de squirting. Debido a esto, las mujeres pueden evaluar subjetivamente sus sensaciones como más fuertes, simplemente porque "así debe ser".

Sexualidad y actitud hacia uno mismo: todo está interconectado

Las mujeres del grupo de squirting mostraron puntuaciones más altas en la escala de función sexual, especialmente en deseo, excitación y lubricación. Pero cuando los científicos tuvieron en cuenta factores socioculturales (educación, religiosidad, orientación), solo quedaron diferencias en la puntuación general. Es decir, no se trata de fisiología, sino de cómo la mujer percibe su sexualidad. Y aquí está lo interesante: en el grupo de squirting había más mujeres bisexuales, menos religiosas y más con educación superior. Los autores creen que esto podría indicar una actitud más abierta hacia el sexo, una mejor comprensión de su cuerpo y disposición para experimentar, lo que en última instancia conduce al squirting.

Relaciones y cuerpo: conexiones inesperadas

Otro hallazgo: las mujeres que experimentan squirting tienen menos incomodidad en las relaciones íntimas (según el cuestionario de tipo de apego). Parece que la confianza y la comunicación abierta con la pareja ayudan a relajarse y soltar el control. Además, es menos frecuente que estén insatisfechas con su cuerpo. Aquí probablemente funciona un vínculo: menos ansiedad y menos estándares impuestos por la sociedad, y eres más tranquila respecto a lo que sucede con tu cuerpo durante el sexo.

Qué significa esto para ti

Si experimentas squirting, estás en buena compañía, y no es solo «fisiología», sino todo un complejo de características psicológicas. Si no lo experimentas, no pasa nada: no es un indicador de «normalidad» ni de «estar guay». El estudio es pequeño (solo 13 mujeres en el grupo principal), así que las conclusiones no deben tomarse como una verdad absoluta. Pero confirma: cómo pensamos sobre nuestro cuerpo y el sexo influye directamente en nuestras sensaciones. Así que, quizás, deberíamos escuchar menos los estereotipos y más a nosotros mismos y a nuestra pareja.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: The Ability to Squirt May Be Beyond the Scope of Biology – Looking into Psychosexual Factors — International Society for Sexual Medicine