Qué hacer cuando las emociones te desbordan durante el sexo: un plan de rescate

Fuente: Scarleteen
Qué hacer cuando las emociones te desbordan durante el sexo: un plan de rescate
Foto: MabelAmber / Pixabay

Imagina que estás aparentemente a salvo, con tu ser querido, pero en el momento más íntimo te invade una ola de miedo, tristeza o incluso deseas desaparecer. ¿Te resulta familiar? Tu cerebro no se ha vuelto loco, ni estás «roto/a». Simplemente se activan mecanismos de supervivencia ancestrales y las emociones te desbordan. La buena noticia es que no solo puedes oponer tu voluntad, sino también un plan claro y pensado de antemano. Y ahora vamos a elaborarlo.

Por qué ocurre y cuándo conviene tomar precauciones

La mente es compleja. A veces nos supera lo que está sucediendo ahora mismo: algo en el momento nos parece extraño, o hemos llevado a la cama un cúmulo de problemas cotidianos. Esto se denomina activación emocional; el cerebro permanece en el presente y la parte «pensante» funciona. Pero también puede ser más grave: un desbordamiento emocional, cuando los sentimientos rompen el dique y el cerebro, al percibir una amenaza, desconecta la corteza «pensante». Entonces dejamos de razonar, de hablar, de movernos. O puede activarse una respuesta al trauma: una experiencia dolorosa pasada hace que el cerebro grite «¡peligro!», incluso si ahora todo está bien. Si esto ha ocurrido alguna vez, especialmente durante el sexo, donde somos especialmente vulnerables, un plan de seguridad no vendrá mal.

Crea tu propio kit: por dónde empezar

Primero, decide el formato que te resulte más cómodo. Puedes hacer una nota en el móvil, escribir en un diario o dibujar un esquema a mano. Lo importante es escribir en primera persona, por ejemplo: «Llamaré a mi amiga Ana cuando me sienta mal». Así es más fácil «hacerlo tuyo». También son útiles los anclajes: una playlist que te calme, tu manta favorita, un juguete antiestrés, un té caliente. Consejo: empieza poco a poco. Cuando te desbordas, a veces cuesta pensar. Un sencillo checklist con preguntas: «¿Necesito beber agua? ¿Quiero que me abracen o prefiero estar sola? ¿Quizás cambiarme de ropa y lavarme la cara?». Esto ayudará a recuperar el control.

Qué escribir y cómo hablar con tu pareja

El siguiente paso es comprender tus sentimientos. Es difícil, pero puedes intentar notar sin juzgar qué te causa malestar. Busca tu «rueda de emociones» en internet: te ayudará a nombrar con precisión lo que sientes. Presta atención no solo a lo negativo: es importante señalar lo que te aporta alegría y calma. Luego piensa en tus límites y escríbelos en formato «Si…, entonces yo…». Por ejemplo: «Si siento ansiedad, pediré a mi pareja que se detenga y me tome de la mano». Estas mismas preguntas también es útil hablarlas con tu pareja: qué caricias son seguras, qué hacer si te «desconectas», cómo quieres recibir apoyo. Para muchos, esta conversación resulta incómoda, pero en la práctica hace que el sexo sea más cómodo para ambos.

Cuando el sexo se suspende: qué hacer en su lugar

Es importante recordar: si las emociones te desbordan, puedes y debes detenerte. No es un fracaso, sino un acto de autocuidado. Haz una lista de actividades que te ayuden a calmarte: vestirte y tomar un té, ver un video divertido, salir a caminar. Algunas personas necesitan estar solas en ese momento, otras, por el contrario, necesitan que su pareja simplemente las abrace, sin sexo. El contacto táctil sin intimidad (abrazos, acariciar el cabello) suele ser de gran ayuda. Anota de antemano qué es lo que mejor te funciona.

Técnicas de anclaje: volver al «aquí y ahora»

Existen ejercicios sencillos que ayudan a no caer en el pánico. Prueba la técnica de «anclaje a través de los sentidos»: nombra para ti cinco cosas que ves, cuatro que oyes, tres que sientes en la piel, dos que saboreas y una que hueles. Otro método es la respiración lenta con el patrón 4-7-8: inhala contando cuatro, retén contando siete, exhala contando ocho; repite cuatro veces. A algunos les ayuda la «mariposa»: cruza los brazos sobre el pecho y date palmadas alternas en los hombros. O simplemente mira a tu alrededor y concéntrate en los detalles. Si has vivido un trauma, puede ayudarte repetirte: «Estoy a salvo, esto es ahora». Elige lo que resuene contigo.

Plan B: a quién llamar si estás muy mal

Incluye en tu plan una lista de personas de confianza: aquellas que puedan escucharte o distraerte. Y por separado, contactos de emergencia. Si la situación es peligrosa para la vida, no dudes: llama al 112. Si es una crisis mental, puedes llamar o escribir a la línea de apoyo 024 (disponible 24 horas). Y recuerda: pedir ayuda a un psicólogo no es vergonzoso. Este plan es tu herramienta personal, no una obligación. Puede cambiar a medida que cambias tú. Lo importante es que no estás solo/a, y que cuidarte no es debilidad, sino fortaleza.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: Creating An Emotional Safety Plan For Sexual Experiences — Scarleteen