Terapia hormonal después de la menopausia: qué temen las mujeres y qué dicen las cifras
Imagine: ha pasado por la menopausia y de repente el mundo se vuelve gris: sofocos, insomnio, mal humor. El médico le ofrece terapia hormonal y usted se queda paralizada: «¿Y el cáncer de mama?». Ese miedo es familiar para casi todas. Pero, ¿qué hay realmente detrás? En el nuevo episodio del podcast de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM), el experto líder en menopausia James Simon analiza este tema sin pánico y sin adornos.
¿Por qué tememos tanto a las hormonas?
Simon explica que el miedo a la terapia hormonal está alimentado en gran parte por historias del pasado. Hubo un tiempo en que los estudios daban resultados contradictorios y las mujeres recordaron una cosa: hormonas = cáncer. Pero la ciencia moderna lo ve de otra manera. El experto subraya: la clave no está en «tomar o no tomar», sino en a quién y qué hormonas le convienen.
¿Qué le sucede al cuerpo después de la menopausia?
Después de la menopausia, el nivel de estrógeno cae y esto afecta a todo: desde la temperatura corporal hasta el estado de ánimo y el deseo sexual. Simon compara esto con que en un coche se apagaran bruscamente la mitad de los sistemas: el motor funciona, pero conducir no es cómodo. La terapia hormonal ayuda a restaurar el equilibrio, pero no es adecuada para todas ni siempre.
¿Funciona realmente?
Sí, pero con matices. El experto destaca la importancia de un enfoque individual: el médico debe evaluar el historial médico, los riesgos y las necesidades de la mujer. Por ejemplo, si las principales quejas son los sofocos y la sudoración nocturna, la terapia puede ser muy eficaz. Y si el principal problema es la sequedad vaginal o el dolor durante el sexo, el médico puede recomendar tratamientos locales en lugar de hormonas sistémicas.
Cifras que conviene conocer
Simon señala que el riesgo de cáncer de mama con la terapia moderna con hormonas naturales y una selección adecuada es mucho menor de lo que se asusta. Las cifras exactas dependen del tipo de tratamiento y la duración, pero es importante entender que para muchas mujeres los beneficios superan los riesgos. Sin embargo, el experto advierte: no existe «una pastilla para todas» y la automedicación es la peor opción.
¿Qué hacer ahora mismo?
Si está considerando la terapia hormonal, aquí tiene un plan: busque un médico especializado en menopausia (ginecólogo o endocrinólogo). Hágale preguntas: ¿cuáles son mis riesgos? ¿Qué formas de hormonas recomienda y por qué? ¿Qué pasará si no me trato? Y recuerde: lo que ayudó a su amiga puede perjudicarla a usted.
Cuidado: no crea todo lo que hay en internet
Simon recuerda que existen muchos suplementos «milagrosos» y métodos alternativos que prometen lo mismo que las hormonas, pero sin riesgo. Según él, la mayoría de esos productos no tienen base científica. Distinguir lo probado de lo falso es tarea tanto del médico como de la propia mujer. Pregunte: «¿En qué estudios se basa esto?» y si no hay respuesta, saque conclusiones.
Las hormonas no son un mal ni una panacea. Son una herramienta que, en manos expertas, puede devolver la calidad de vida y, en manos inexpertas, hacer daño. No deje que el miedo le prive de la posibilidad de sentirse bien.
El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.
Material original: Episode 57: News on female hormonal treatment — International Society for Sexual Medicine

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