Sexo

Usuario #4732

¡Hola! Me preocupa una cuestión: cuando mantenemos relaciones sexuales con mi novio, al penetrar en la vagina, su pene no siempre entra a la primera, luego a la segunda o tercera vez le cuesta, y tengo sensaciones desagradables, pero cuando ya ha entrado, todo va bien y nada me molesta hasta el final del acto sexual. ¿A qué se deben estas sensaciones en la entrada?

Respuesta

Estimada Nastia, todo llega con la experiencia. Antes, a la mujer se le asignaba solo un papel pasivo durante el acto sexual (solo se aceptaba la postura del tronco) y cualquier muestra de actividad generaba sospechas de promiscuidad. Al inicio de la vida sexual, en una chica que no ha dado a luz, sin experiencia sexual, que no sabe relajarse por completo, el dolor y las molestias durante la penetración del pene son frecuentes. En casos graves, se produce un espasmo de los músculos del vestíbulo vaginal, lo que imposibilita introducir el pene y realizar el coito; esta condición se llama vaginismo.

Sin la ayuda de especialistas en ginecología, en estos casos la chica no puede manejarlo por sí sola. Es importante la experiencia sexual que recibe la chica durante el primer contacto sexual, cuando ocurre la defloración, la rotura del himen. El dolor y el sangrado, la conducta brusca, sin caricias previas, y la actitud insistente de la pareja pueden causar un trauma psicológico para toda la vida. A menudo se pregunta sobre la compatibilidad de los órganos genitales, se quejan del tamaño demasiado grande del pene del chico, del sentimiento de miedo y pánico al ver un pene erecto. Sepa que el 90% de las parejas son completamente compatibles en cuanto al tamaño de los órganos genitales.

Esto se debe a la buena elasticidad de los músculos del suelo pélvico, ya que durante el parto, una mujer sana puede dar a luz sin desgarros, por un momento, a un bebé cuyo diámetro de cabeza es de 10 cm. Otro punto importante son las caricias previas y la delicadeza de la pareja durante el sexo. Desafortunadamente, los hombres no prestan atención a este periodo.

Con una duración media del acto sexual de 5 a 15 minutos, el tiempo necesario para la lubricación (humedecer las mucosas del vestíbulo y las paredes vaginales) necesita ser el doble. Este problema se resuelve fácilmente usando diversos lubricantes íntimos, de los cuales la industria farmacéutica moderna produce una gran cantidad. Hay lubricantes simples, con efecto anestésico o, por el contrario, excitante, antibacteriano. No dudes en elegir el lubricante que más te convenga. Además, Nastia, no habrá nada vergonzoso ni censurable si tú misma guías y muestras el camino al amigo de tu chico. Los estereotipos modernos, inspirados en la industria del porno, crean la imagen de una hembra liberada, que se excita rápidamente, siempre deseosa de sexo tanto vaginal como anal, y que siempre recibe un 100% de placer y orgasmo. Por lo general, el apetito sexual llega a la mujer hacia los 30 años o después del parto, y no hay nada patológico en ello. El orgasmo es cosa de la mujer, de su capacidad de liberarse, confiar plenamente en su pareja, fundirse con él en un todo. Con el tiempo, esa capacidad llegará.