Abstinencia
Respuesta
1. Probabilidad de enfermedades.
Hecho científicamente confirmado: una persona que tiene relaciones sexuales regularmente se enferma 7 veces menos que aquella que se abstiene de la intimidad, ya sea por obligación o conscientemente. Esto está relacionado con la salud del sistema genitourinario. Durante el sexo, la sangre fluye hacia los órganos pélvicos, lo que estimula su funcionamiento. En caso de ausencia prolongada de sexo, la sangre comienza a estancarse, lo que lleva al desarrollo de enfermedades femeninas como mioma o fibromioma uterino. Además, si no hay intimidad durante varios años, pueden ocurrir cambios a nivel hormonal, lo que dificulta que la mujer quede embarazada. En la vida, estas mujeres también sufren bastante, ya que el síndrome premenstrual (SPM) es más severo y doloroso sin sexo.
Además, si la mujer no tiene contactos sexuales regulares, se altera el funcionamiento de las glándulas mamarias, aumentando el riesgo de mastopatía nodular o difusa, así como la probabilidad de cáncer de mama.
La abstinencia prolongada también afecta a los hombres. Ellos también experimentan congestión en los órganos pélvicos, lo que con el tiempo puede amenazar con una menor movilidad de los espermatozoides y la incapacidad de concebir. Se puede afirmar con seguridad que la falta de sexo perjudica todo el organismo, incluido el sistema inmunológico. Esto último está confirmado científicamente, ya que la sangre de las personas que tienen relaciones íntimas regulares contiene un 30% más de anticuerpos que la de aquellos que tienen sexo esporádicamente. También hay datos según los cuales los hombres que tienen una vida sexual regular sufren menos de isquemia cardíaca, accidentes cerebrovasculares e infartos. Estas personas viven aproximadamente un 10% más que aquellos que no disfrutan del sexo regular.
2. Depresión.
El sexo es un excelente antidepresivo, necesario para quienes están expuestos regularmente al estrés. Todo se debe a las endorfinas, también llamadas "hormonas de la felicidad". Estas hormonas mejoran el fondo psicoemocional de cada uno de los miembros de la pareja, proporcionando buen humor y protegiendo contra la depresión.
Para ambos miembros de la pareja, el sexo es una liberación natural. Si falta, la persona se vuelve irritable y explosiva. Esto es especialmente cierto para las mujeres. Con el tiempo, en este estado, comienzan a percibir el mundo de manera crítica y dura. Esto va mucho más allá de las relaciones íntimas y afecta la comunicación con otras personas, incluida la actividad profesional.
La agresividad y la irritabilidad también son características de los hombres que carecen de la alegría del sexo. Estos hombres se ven cada vez más expuestos a situaciones estresantes, lo que afecta negativamente su capacidad para tener éxito en el ámbito profesional y alcanzar sus metas. La autoestima de los hombres que sufren por la falta de sexo disminuye gradualmente y pierden interés en el desarrollo, la procreación y, en general, en la vida.
3. Disminución de la libido.
Hay que decir que la ausencia de contactos sexuales también afecta al propio mecanismo de excitación, tanto en hombres como en mujeres. Cuanto menor es la actividad sexual de los miembros de ambos sexos, más difícil les resulta excitarse.
En los primeros meses, ante la falta de intimidad, el deseo aumenta. Sin embargo, si el sexo sigue sin llegar, el cuerpo poco a poco empieza a «olvidar» esas sensaciones y simplemente las «tacha» de su lista de necesidades. La persona simplemente pierde el deseo sexual, ya que su líbido (impulso sexual) disminuye considerablemente.
Curiosamente, al reanudar las relaciones sexuales, la mujer puede experimentar molestias, sensaciones desagradables e incluso dolor durante el sexo. Estas mujeres pueden tener problemas para excitarse, que tardará mucho más de lo habitual en aumentar, así como para poder experimentar el orgasmo. Afortunadamente, la práctica demuestra que en caso de volver a una vida sexual activa, la salud sexual se normaliza, al igual que todo el organismo.
4. Problemas en la relación.
Ya hemos mencionado que la ausencia prolongada de sexo vuelve a hombres y mujeres agresivos e irritables. Sin embargo, a nivel psicológico, la abstinencia causa aún más daño de lo que parece. Esto se aplica especialmente a las mujeres. Para el sexo femenino, el sexo no es solo una oportunidad de obtener placer. Es un contacto emocional, un momento de verdadera intimidad y de confianza ilimitada en la persona amada. En los momentos de intimidad, la mujer se relaja al máximo, ya que se siente segura y cómoda junto a su pareja. Y esto fortalece ese vínculo emocional que habitualmente llamamos amor.
Si la intimidad desaparece de la vida de la pareja, también desaparece la confianza. Los miembros de la pareja dejan de sentirse el uno al otro y pierden la motivación para cuidar la relación y protegerla. Es precisamente este factor el que con alta probabilidad conduce a una ruptura en la relación y, por lo tanto, al divorcio y a la separación.
5. Problemas de piel.
Volvamos de nuevo a la salud física. Pocos saben que el sexo es una fuente inagotable de juventud y belleza. Resulta que durante la intimidad, el cuerpo comienza a producir colágeno activamente. Esta proteína fibrosa es necesaria para que nuestra piel permanezca firme y elástica, y no aparezcan arrugas en ella. Con el envejecimiento, la producción de colágeno disminuye, lo que lleva a la aparición de arrugas seniles. Pero si se mantienen relaciones sexuales regularmente, la juventud de la piel se conservará durante el mayor tiempo posible.
Por el contrario, la abstinencia prolongada reduce la síntesis de esta proteína necesaria para la piel, por lo que mujeres aún jóvenes y sanas notan sus primeras arrugas seniles apenas superan la treintena. Además, está demostrado que con relaciones sexuales regulares, las mujeres conservan la forma de sus pechos durante mucho tiempo. Por eso, si quieres conservar la belleza exterior y la juventud de tu piel, olvídate de exfoliantes, peelings y mascarillas. ¡Mejor dedica ese tiempo a hacer el amor!
6. Problemas de potencia.
Anteriormente ya se mencionó que la ausencia prolongada de sexo afecta de manera muy negativa al deseo sexual. Sin embargo, si tienes entre 20 y 30 años y tu cuerpo aún es fuerte y saludable, no debes preocuparte por tu salud sexual. Las relaciones sexuales poco frecuentes a esa edad solo causan poluciones nocturnas, y el regreso a los placeres sexuales corrige rápidamente la situación.
En los hombres mayores de 40 años la situación ya es algo diferente. La abstinencia sexual comienza a provocar fenómenos congestivos que, con el tiempo, conducen a diversas enfermedades, la más común de las cuales es la prostatitis. Además, a los cuarenta años, la falta de sexo regular amenaza con debilitar e incluso perder las capacidades sexuales. En este caso, no bastará con reanudar las relaciones íntimas para corregir la situación. Se necesitará la ayuda de un sexólogo. En cuanto a los hombres de 50 años o más, la abstinencia sexual puede incluso resultar en impotencia.
Dicho sea de paso, los médicos también hablan de un problema como el "síndrome del viudo". Un hombre mayor que ha perdido a su amada permanece moralmente fiel a ella hasta el final de sus días y rechaza conscientemente la intimidad con otras mujeres. Teniendo en cuenta que cada órgano necesita oxígeno, y el pene no es una excepción, la falta de erecciones regulares conduce al desarrollo gradual de la impotencia.
Cabe señalar que este problema es principalmente "masculino", mientras que las mujeres con abstinencia sexual son más susceptibles a los golpes psicológicos.
7. Sobrepeso.
Por último, hay que decir que la falta de sexo regular contribuye al aumento de peso. No es ningún secreto que el acto sexual es un proceso que requiere esfuerzo, en el que los participantes queman calorías activamente. Incluso se han realizado experimentos que muestran que un hombre pierde hasta 100 kilocalorías en una relación sexual, y una mujer, 69 kcal. Esta cantidad de calorías quemadas se puede comparar con una carrera de 10 minutos.
Si una persona le ha puesto fin a la intimidad, los depósitos de grasa en su cuerpo se queman de manera menos activa, y si además no practica deporte, inevitablemente ganará kilos de más. Ese es el camino directo a la obesidad.
En el caso de las mujeres, la psicología tiene una gran influencia. El sexo placentero anima a la mujer a cuidar su salud y mantener una figura esbelta, mientras que la falta de intimidad desarrolla en el sexo femenino indiferencia hacia su propia apariencia. De ahí la pérdida de forma y la obesidad.
Ahora ya sabes que el sexo regular es la clave para una relación sólida y armoniosa, así como para mantener la salud, la juventud y la belleza. Cuéntaselo a tu media naranja o, mejor aún, organiza una velada romántica que seguramente terminará con un sexo sensual e increíblemente apasionado.

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