Tus fantasías sexuales: por qué no te convierten en un pervertido

Fuente: Scarleteen
Tus fantasías sexuales: por qué no te convierten en un pervertido
Foto: darksouls1 / Pixabay

¿Alguna vez te has sorprendido pensando que tus fantasías sexuales son algo "raro"? ¿Que podrían decir algo horrible de ti, y que si alguien se enterara, parecerías un monstruo? Si es así, no estás solo. Muchas personas se hacen estas preguntas, y es normal.

Pero aclaremos algo de inmediato: las fantasías no son un reflejo de tu integridad moral. Son solo ideas e imágenes que surgen en tu mente y pueden provocar excitación. No ocurren en la realidad y no te convierten en mala persona. La sociedad a menudo nos inculca que el sexo "correcto" es solo heterosexual, romántico, con una casa de campo y un par de hijos. Todo lo que sale de esos límites se declara "anormal" o "vergonzoso". Pero eso es solo presión cultural, que no tiene nada que ver con lo que realmente es normal para una persona.

Las fantasías son un espacio seguro para explorarse a uno mismo. Nos ayudan a entender qué nos gusta, qué queremos, e incluso a procesar emociones complejas. Por ejemplo, las personas que han sufrido abuso pueden usar fantasías para reaprender a confiar en su cuerpo y sus deseos. Es parte de una sexualidad saludable, no un signo de algo malo.

¿Por qué sientes vergüenza?

Si tus fantasías te causan ansiedad, hazte algunas preguntas. ¿Por qué quieres deshacerte de ellas? ¿Qué es exactamente lo que te incomoda? Tal vez temes que te hagan daño a ti o a otros si las llevas a la práctica. O quizás contradicen lo que te enseñaron de niño. O has escuchado a otros juzgar fantasías similares y ahora temes que te juzguen a ti también.

Es importante entender: las fantasías no son planes de acción. Puedes fantasear con lo que sea, pero en la realidad siempre controlas la situación. Si la fantasía no causa daño a ti ni a otros (por ejemplo, no está relacionada con violencia o falta de consentimiento), no hay nada malo en tenerla. Incluso si no quieres llevarla a la práctica, también es normal.

¿Qué hacer con las fantasías?

Algunas fantasías quizás quieras compartirlas con tu pareja o intentar ponerlas en práctica. Esto puede fortalecer la relación y añadir novedad. Pero recuerda: es importante que todo sea consensuado y que aporte alegría a ambos. Si tu pareja no está lista para algo, tiene derecho a negarse.

Si tus fantasías te causan sufrimiento o interfieren con tu vida, no lo guardes. Acude a un psicólogo o sexólogo que te ayude a entender tus sentimientos. Los profesionales no juzgan, sino que ayudan a comprender lo que te sucede. Reprimir las fantasías es inútil: solo aumentará la ansiedad y la vergüenza.

Y recuerda: no estás solo. Las investigaciones muestran que muchas personas tienen fantasías que consideran "inaceptables", pero en realidad son solo la diversidad de la sexualidad humana. Así que quizás es hora de dejar de culparte y respetar tu mundo interior.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: Your Sexual Fantasies Reflect the Diversity of Human Sexuality, Not a Moral Failing — Scarleteen