El plástico y tu libido: cómo los ftalatos socavan silenciosamente la salud masculina y femenina

Fuente: U.S. National Library of Medicine
El plástico y tu libido: cómo los ftalatos socavan silenciosamente la salud masculina y femenina
Foto: Pexels / Pixabay

¿Alguna vez has pensado que tu botella de agua de plástico favorita o tu táper de comida pueden influir en tu vida sexual? Suena a conspiración, pero los científicos lo dicen cada vez más en serio: las sustancias que hacen que el plástico sea flexible se llaman ftalatos y pueden interferir en el sistema hormonal. Y esto no es broma: de las hormonas dependen tanto el deseo como la calidad del esperma e incluso la capacidad de concebir.

Los ftalatos son saboteadores casi invisibles. Están en los envases de alimentos, cosméticos, juguetes, tubos médicos e incluso en los revestimientos de suelos. Penetran fácilmente en el organismo a través de los alimentos, el agua, el aire y la piel. Y lo preocupante es que incluso dosis diminutas pueden ser perjudiciales. Los estudios en células y animales demuestran que los ftalatos interfieren en el funcionamiento normal de las hormonas, lo que reduce la movilidad y la cantidad de espermatozoides, altera el ciclo femenino y aumenta el riesgo de parto prematuro en embarazadas.

¿Qué significa esto para los hombres? Las cifras hablan por sí solas. En los hombres que están en contacto frecuente con ftalatos se detectan con mayor frecuencia problemas de esperma: esta es de menor calidad. Además, se ha observado una relación con enfermedades de la próstata e incluso disfunción eréctil. Es decir, tu estilo de vida "plástico" puede literalmente dejarte sin fuerzas en la cama. Sin embargo, un aspecto sigue sin estar claro: la distancia acortada entre el ano y el pene en los niños, que también se ha relacionado con los ftalatos, aún no ha recibido una confirmación clara en los estudios.

En las mujeres, la situación no es menos grave. Los ftalatos se asocian con endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, menopausia prematura, infertilidad y abortos espontáneos. Pero aquí los científicos admiten honestamente que los datos son contradictorios. No se puede afirmar que los ftalatos sean culpables al 100% de todos estos males: los estudios varían y los resultados no siempre coinciden. No obstante, el riesgo es lo bastante alarmante como para empezar a cambiar algo.

¿Quiénes deberían estar especialmente alerta? Aquellos que planean un embarazo, las embarazadas y los niños. Sus organismos son especialmente sensibles a las influencias hormonales. Aunque no estés dispuesto a renunciar radicalmente al plástico, hay pasos sencillos: usa recipientes de vidrio o metal para la comida, no calientes plástico en el microondas (esto libera más ftalatos), elige cosméticos sin fragancias y sin "ftalatos" en la composición, e intenta comprar productos con menos envase. No es una panacea, pero es un paso en la dirección correcta.

La conclusión principal: no hay que subestimar los ftalatos. Están por todas partes y su influencia en la salud reproductiva no es una invención, sino un tema real de reflexión. Si notas problemas de concepción o de salud íntima, quizás valga la pena hablar con tu médico también sobre tu estilo de vida, incluido el contacto con el plástico. Cuidarse nunca es demasiado pronto, especialmente cuando está en juego algo tan importante como tu vida sexual.

El material tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica.

Material original: Phthalate exposure and human reproductive health: an epidemiological review. — U.S. National Library of Medicine